Betanzos en tres días
Una propuesta completa para descubrir Betanzos con calma, combinando patrimonio histórico, naturaleza, arte y tradiciones locales.
Globo de San Roque
El origen de la tradición aerostática se encuentra en una celebración realizada en 1814, concretamente el 29 de mayo, con motivo de la onomástica del rey Fernando VII, cuando los betanceiros lanzaron al cielo un globo de papel para conmemorar tal acontecimiento. Este acto se celebró en el campo de la feria, la actual plaza de los Hermanos García Naveira, y cuentan las crónicas que tal lanzamiento causó una gran admiración en el público que se congregó ese día. Este hito, bastante habitual en los festejos de la época, se repitió nuevamente en 1837 con el lanzamiento de dos aeróstatos para celebrar la redacción de un nuevo texto constitucional. La primera mención al globo de papel ligado con las celebraciones en honor de San Roque aparece en 1834. Ese año el Ayuntamiento de Betanzos gasta 78 reales en invitar a una ponchada y a una merienda a todos los muchachos que trabajaron en la elaboración de los globos. Además de estos costes, el Archivo Municipal de Betanzos conserva la relación de productos comprados para tal fin, entre los que destacan los gastos en aceite, papel de estraza, estopa, brea, bramante, harina o las resmas de papel. Esos globos elaborados por los vecinos ya portaban barquillas que desprendían fuegos de artificio. Los datos más concretos comienzan a aparecer en la segunda mitad del siglo. Por ejemplo, se conserva en el Archivo Municipal de Betanzos un expediente en el que se recoge una factura de 1866 en la que se le pagan a Luis Abella «80 escudos por la construcción de dos globos aerostáticos». Estos dos globos serían lanzados, seguramente, la noche del 15 y del 16 de agosto, reconociéndose en la documentación como el globo pequeño y el globo grande. La cantidad se amplía en 1868 al pagársele al mismo constructor 96 escudos por la elaboración de tres aeróstatos, lanzados en este caso y de menor a mayor, en las noches del 14, 15 y 16 de agosto. Luis Abella será sustituido por Antonio Pedreira, quien aparece en la documentación como «echador de globos» en las fiestas de 1872, cobrando por la confección de tres globos de papel. Existe luego un lapso de documentación hasta que en 1875 hay constancia, por primera vez, de la aparición en escena de Claudino Pita Pandelo. Este mozo de 16 años fue el encargado de mantener la tradición, haciendo modificaciones en el globo y encargándose de su supervivencia. A pesar de ser funcionario de Correos, contaría con un taller en el antiguo convento de San Domingo, donde elaboraría el artilugio que presidía todas las fiestas.